Eternity (in Spanish)
Capítulo 10
Brian POV
Metiéndome en la ducha dejo que caiga el agua caliente por mi espalda, suavizando el dolor y calambres que me han estado molestando. Sonrío cuando oigo la puerta de la ducha abrirse y Justin se apoya detrás de mí poniendo sus manos en la parte baja de mi espalda y la masajea suavemente. “Por qué no me despertaste cuando llegaste a casa?”
Giro la cabeza levemente. “Estabas durmiendo y no quería molestarte.”
“Mmm, ya veo.” Masajea más intensamente, quitando la tensión. A veces me pregunto si Justin puede sentirme mental y físicamente como yo a él. Nunca le he hablado a Justin de mis dolores pero él siempre sabe cuando y como aliviarlos.
Justin subes sus manos por mi espalda y mis hombros y yo me quejo levemente mientras una chispa de dolor recorre mi cuerpo.
“Brian, estás muy tenso, vamos a la habitación y haré que te relajes un poco.” Levanta las cejas y sonríe cuando la duda se refleja en mi cara. “Niño malo, me refiero a tu espalda.” Me guiña un ojo y me saca del baño.
Tumbado sobre mi estómago Justin se sube a horcajadas sobre mis caderas y echa aceite de masajes en mi espalda. Siento como mis nervios se relajan más y más. “Bueno, como ha ido la compra del vestido?”
“Emmett llegó para salvar el día. Deberías haber visto la cosa tan espantosa que había elegido Lindsay.”
“Puedo imaginarlo,” dice bromeando. “Cuéntame que más ha pasado hoy.”
Lentamente me doy la vuelta. Necesito ver sus ojos cuando le diga a donde quiere ir Guinevere por su cumpleaños. Apoyando mi cabeza en mis manos, lo miro con autosuficiencia. Intento poner mi cara de póker y no mostrar mis emociones. “Adivina que se ha vuelto a abrir?”
Se inclina besándome en la nariz. “La vieja tienda porno de Liberty Avenue?”
No puedo evitar reírme. “No, pero interesante elección. Prueba otra vez.”
Se quita de encima y se pone de lado apoyando la cabeza en sus manos. “Han vuelto a abrir los baños de Liberty?”
Le alboroto el pelo alegremente. “Tienes una mente muy calenturienta. Prueba otra vez.”
“K-mart?”
“Frío, frío, pero buen intento. Te rindes?” asiente con la cabeza. “Te acuerdas de la antigua pista de patinaje?”
Antes de que pueda terminar una expresión extraña cruza su cara. “No jodas?” Se aclara la garganta mientras se levanta para ponerse los pantalones del chándal. “Me pregunto por qué han abierto ese agujero de mierda?”
Levanto la ceja alucinado y decido jugar un ratito más con el. “Wow, agujero de mierda eh? Que te pasó allí?”
Sacude la cabeza y puedo ver que está recordando ese día en el que nos conocimos hace tantos años. Sus ojos están llenos de duda y remordimiento. “Nada, es sólo que nunca fui bueno patinando eso es todo.”
“Bueno, tendremos que practicar porque es ahí donde quiere ir Gwen por su cumpleaños.” Sonríe pero puedo ver que está fingiendo. “No te preocupes Sunshine, yo te sujetaré.”
Justin ríe nervioso. “Tú patinas?”
“Mmm, decían que lo hacía muy bien por entonces.” Digo con la lengua en la mejilla.
“Bueno, eso tengo que verlo.” Justin me mira intensamente por un momento luego traga saliva; “Brian puedo hacerte una pregunta?”
Puedo sentir como las manos se me ponen frías y húmedas ante la temida pregunta. Nervioso alargo la mano y cojo un cigarro y lo enciendo. “Vale, pero no puedo prometerte que te de una respuesta,” dijo como si nada encogiéndome de hombros.
Asiente mostrando que lo entiende. “Brian, he estado pensando mucho últimamente y sé que los dos tenemos pasados de los que no hablamos. Si no quieres contestar lo entenderé. Hoy cuando pinté el cuadro de mi primero no era algo que hubiera planeado. Sólo que quiero que sepas que nunca quise hacerte daño lanzándote a un ex amante a la cara. Es sólo que hay algo en el tan familiar. A veces cuando te miro subconscientemente me vuelve todo a la mente y no entiendo por qué. Supongo que mi pregunta es, había alguien cuando eras adolescente? Alguien a quien hayas amado o tenido sentimientos que haya cambiado tu vida considerablemente? Alguien sobre el que pienses incluso hoy en día?”
Justin parece tan nervioso preguntándome y sé cuanto le ha costado hacerlo. Una parte de mí quiere hacer una broma y evitar la pregunta así que lo hago. “Bueno, hubo una vez en un campamento de música.” Le sonrío mientras saco el humo de mis pulmones.
Me mira extrañado y luego estalla en risas. “Oh dios mío Brian, siempre he querido usar una expresión así pero nunca he podido. Tú inteligente pero toca pelotas comentario no te va a servir. No en serio, contesta la pregunta.”
Echándome hacia delante doy otra calada y levanto la ceja apagando el cigarro. Sé que me estoy andando con rodeos pero no estoy listo para contestar. Me tumbo en la cama sintiendo sus ojos clavándose en mi alma y siento un dolor en mi pecho teniendo que admitirlo. “Sí.”
Justin se tumba en su lado mirándome de frente. “Fue tu primero?”
Descansando la cabeza en mi mano me acerco más. “Algo así.”
Justin me besa suavemente. “Explícate.”
Me apoyo en mi espalda. “Mierda, Justin, no crees que he dicho suficiente? He tenido un lapsus momentáneo de juicio, eso ha sido todo. Mi pasado no es nada del otro mundo joder.” Siento la ira creciendo y no estoy seguro de por qué estoy tan cabreado con el. A lo mejor es porque realmente no quiero enfrentarme a la verdad o decírsela a el.
Se tumba en la cama. “Vale. Lo siento Brian, no quería entrometerme.” Justin se sienta en la cama y está a punto de levantarse. Le cojo del brazo, queriendo desesperadamente que se quede. Queriendo decirle todo, pero no lo hago. Me mira con expresión de duda y antes de saberlo las palabras salen de mis labios. “Joder Justin yo… mierda! He tenido muchos hombres. Perdí la virginidad a los catorce así que no había muchas cosas que no hubiera hecho para entonces. Este tipo fue diferente. Creo que tenía dieciséis, a lo mejor diecisiete. El era virgin y fue el polvo más increíble que he tenido nunca. Con él, fue más que un polvo. Yo era muy joven pero sentí que realmente teníamos una conexión.
Justin me mira con duda en sus ojos y susurra. “Que pasó? Le dijiste como te sentías?”
Siento la pena girando en mi interior por el niño que una vez fui. Por ese niño inocente que era Justin. Es cierto que después de muchos años nos hemos encontrado pero me pregunto a que precio? Porque yo ya no puedo amarlo como él quiere que lo haga. Trago con fuerza y miro dentro de los ojos que me cautivaron hace tantos años. “Nunca tuve la posibilidad. Le pregunté su nombre y…” me callo.
“Y que? Fue… tu…?”
“Mierda Justin! No puedo creer que te esté contando esto,” gruño, mi voz elevándose lentamente. “Vale, no, nunca me dijo su nombre. Le pregunté y nunca me lo dejo y eso me destrozó.” Respirando profundamente decido desnudar mi alma. Algo que nunca hago y no estoy seguro de por qué estoy eligiendo este momento para hacerlo. Una parte de mi quiero que sepa lo mucho que cambió mi vida. Quiero hacerle daño como él me lo hizo a mí. Quiero amarlo como él me amó. Me siento muy confuso. “Justin, no tuve una infancia fácil. Por un momento tuve la esperanza de que algo bueno se hubiera puesto en mi camino, que ese hombre podía ser el único. Era muy joven y estúpido por tan siquiera pensar que alguien podía borrar mi dolor. En ese mismo instante cuando no contestó, eso cambió mi vida. Cambió la forma en la que vi el mundo. Fue el primer y último hombre al que pregunté el nombre y se marchó.”
Veo la tristeza y la claridad saliendo de las órbitas zafiro de Justin. “Brian, yo era el último hombre al que preguntase el nombre,” susurra.
Saliendo de la cama le miro, puedo sentir mi cuerpo temblar. “Exacto. Tú fuiste el primero Justin. Siempre fuiste mi primero.” Dejo salir el miedo y la esperanza. “Y el jodido último. Tu eres y siempre serás mi Sunshine!” Paso mis manos por mi pelo y nuestros ojos se encuentran. Parece tan vulnerable y confuso. Quiero abrazarlo pero no puedo hacerlo. Estoy tan asustado de quien soy y de lo que sé. Rápidamente me pongo la ropa y voy hacia la puerta cogiendo mis llaves.
“Brian!” suplica desesperadamente. “Pero eso significaría… oh dios mío… mi primero… fuiste tu.”
Antes de marcharme lo miro, queriendo darle todo lo que hay en mi alma. “Tu fuiste mi primero Justin, pero ya no soy ese hombre que una vez amaste. No sé si podría siquiera volver a serlo.”
Lo miro mientras las lágrimas de apreciación caen por sus ojos y susurra. “Brian, lo siento. Nunca quise hacerte daño, te quiero. No quiero quien pensé que eras. Quiero a quien eres ahora.”
Cojo una botella de Jim Beam y me giro mirándole una última vez. “No puedes tenerme.” Salgo del loft cerrando de un portazo, dejando a Justin sólo con sus pensamientos.
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Para cuando llego a casa de Mikey estoy helado y temblando. Puedo sentir la sacudida a través de mi sistema y doy un trago del Jim Beam. Llamo nervioso a la puerta de mi mejor amigo. Mikey no me juzgará. Es el único que escucharía y ni intentaría… mierda. Sé que eso no es verdad.
Me dirá que estoy lleno de mierda y que debería sacarme la cabeza del culo. Dándole otro trago al alcohol, me quema al pasar por mi garganta y me quedo sin aire por la intensidad.
Llamo otra vez y levemente pierdo la estabilidad no dándome cuenta de lo borracho que realmente estoy. Cuando no contesta nadie llamo más fuerte. “Michael, estás ahí? Joder! Mikey, abre la puta puerta!” Grito desesperadamente. No puedo recordad ningún momento en el que me sintiera tan débil.
Estoy apoyado contra la puerta y casi me caigo cuando se abre. “Mierda colega, estás pedo.” La voz de Hunter se cuela a través de la bruma.
Me sujeta cuando doy un traspié. “Hey chaval.” Cuando le miro lo veo doble. “Está tu padre en casa?”
“Que cojones te ha pasado?”
“Mierda chaval ve a buscar a tu puto padre. Esto no es un concurso de veinte preguntas.” Digo arrastrando las palabras y él da un salto. “Pequeño cagado de mierda,” murmullo cuando se marcha.
Michael baja corriendo por las escaleras. “Brian que coño?”
En un momento estoy en sus brazos y siento que mis lágrimas por fin salen. Me lleva arriba a la habitación de invitados, quitándome los zapatos y tumbándome en la cama. Me río y luego balbuceo. “Eres un buen amigo Mikey.”
Se sube a la cama a mi lado y me habla suavemente. “Quieres contarme que pasa?”
Me siento sonriendo de oreja a oreja mientras las lágrimas caen por mi cara. “Lo encontré Mikey. Lo encontré y ahora… ahora lo he jodido todo.” Me dejo caer en la cama más confuso de lo que estaba hace un momento.
“Encontraste a quien?”
“Al único.”
Michael me mira como si me acabara de salir una segunda cabeza. “Estás descubriendo eso ahora Brian? Deberías haber sabido hace tiempo que Justin es el único. Todos vemos como lo miras.”
Me trago mis emociones. “Escúchame Michael. Me estás escuchando?”
“Sí.”
“Te acuerdas en el colegio? Ese ligue con el que tuve la conexión? El que me dejó plantado? De alguna manera hemos vuelto a engancharnos y me hace sentir bien.” Me encojo de hombros, sin darle a Mikey todos los detalles.
“Joder!” exclama y puedo ver la preocupación en sus ojos. “Que vas a hacer?”
“No lo sé.” Puedo oír mi voz temblando. “Creo que he jodido las cosas con Justin de verdad,” me siento y apoyo la cabeza en mis manos. “Sé que nunca me has oído decir esto y sólo puedo decírtelo a ti porque eres mi mejor amigo.” Miro a Michael directamente a los ojos y veo su confianza y su amistad dándome valor para que hable. “Le quiero Mikey.” Susurro suavemente.
Michael se queda sin aire y entonces se vuelve severo. “Entonces que cojones estás haciendo aquí confesándome a mi su amor por el? Deberías estar en casa, Brian, con Justin, diciéndole a él como te sientes.” Nunca había visto a Michael tan entusiasmado antes. Su voz es muy fuerte debido a la emoción. “Olvídate de ese ligue del pasado y vete a casa con Justin.”
Estoy muy confuso y me trago un sollozo que intenta escaparse por mi garganta. “Mikey, el ligue… bueno no es realmente un ligue. He descubierto esta noche o bueno esta mañana que era Justin.” Me levanto y el alcohol recorre mi cuerpo haciéndome balancearme. Mikey me ayuda a sentarme de nuevo. Tiene la boca abierta por la sorpresa. “Hostia puta! Como ha pasado eso?!”
“Estaba trabajando en un cuadro cuando llegué a casa.” Me paro para respirar profundamente y miro a los ojos marrones y abiertos de mi mejor amigo. “Era yo. Mikey estaba pintando un cuadro de mi cuando tenía como dieciséis. Mierda, entonces estaba muy diferente. Te acuerdas del pelo negro y las lentillas verdes?” Dejo salir una carcajada mientras mi amigo me abraza riendo.
“Todavía estabas guapo, incluso cuando estabas intentando ser un duro de mierda. Eso no es importante ahora. Lo importante es Justin. Por que no te llevo a casa para que puedas confesarle tu amor inmortal a el? Sois perfectos el uno para el otro.”
Doy otro trago de Jim Beam. “No, no estoy listo. Necesito pensar algún tiempo y él también necesita pensar.”
Michael me ayuda a volver a la cama, se acerca y me da un beso en la mejilla. “Me alegro que fuera Justin.”
“Yo también.” Apoyando la cabeza me dejo mecer por el sueño.
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Cuando me despierto estoy un poco desorientado. Miro alrededor de la habitación y me doy cuenta que estoy donde Mikey. “Joder!”
Me encuentro a mi mismo al borde de las lágrimas recordando todo lo que pasó la noche anterior. Sé que he arruinado todo entre Justin y yo, joder. Intento sentarme y entonces siento algo pesado en mi pecho. “Joder! Mikey, despierta de una puta vez y quítate de encima.” Le oigo reírse y me doy cuenta que no es Michael. “Que coño?”
Me duele el corazón mientras Justin me mira con sus intensos ojos azules. Sonríe alegremente.
“Mikey eh? Hay algo que deba saber sobre vosotros dos?” Levanta la ceja y sonríe divertido.
“No,” mi voz suena áspera en mis propios oídos y el sonríe más.
“Me encanta tu voz por la mañana, es muy sexy.” Entierra su cabeza en mi cuello.
Estoy feliz de que esté ahí y al mismo tiempo estoy un poco enfadado con los dos, con Mikey y con Justin. “Que cojones haces aquí?”
Justin se sube a horcajadas en mi cadera y se acerca a mi oído. “No voy a dejar que te vayas, nunca. Ahora acepta esto de una puta vez o vamos a tener problemas. Soy muy mayor para jugar a juegos de instituto lo entiendes?”
“Lo entiendo,” contesto con sequedad.
Justin me besa apasionadamente y luego susurra. “Michael me llamó y dijo que querías confesarme tu amor inmortal o algo así.” Sonríe de oreja a oreja.
Ese pequeño cabrón. “Michael!” grito.
“No seas muy duro con el. Sólo estaba cuidando de ti, además no me dijo nada que no supiera ya.” Sonríe y me besa otra vez.
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